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8 de octubre de 2013 / vayatrespataspaunbanco

Crónica de un superviviente (parte 1)

La alegría y alborozo que se respira en el blog es contagiosa: tenemos el placer de compartir ¡nuestra primera colaboración!

Tal y como anunciábamos en el post del viernes anterior, tuvo lugar en un pueblo de Guadalajara un evento de tintes apocalípticos conocido como Survival Zombie. Aunque nosotras no pudimos presenciarlo en directo, un avezado colaborador se ofreció a ser nuestros ojos y oídos: ¡mil gracias, Jewi!

Como introducción a esta crónica, sabed que este evento forma parte de un juego de rol en vivo, donde los participantes podían ser supervivientes o zombies, y actuar en consecuencia. La acción se localiza en un pueblo y sus alrededores, podéis ver un mapa a continuación con diferentes puntos señalados. Sólo adelantamos que la aventura de nuestro colaborador, Jewi, comienza como superviviente en un grupo de 10 personas. Su objetivo: salir del pueblo con vida a la mañana siguiente…

mapaSurvivalColor

Sábado 28 de septiembre, 22:55 horas.

Nos encontramos en la plaza del pueblo de Mondéjar dónde hemos visto que unos militares han encerrado a unas personas en unas jaulas. Simplemente están ahí, con aire perdido, comiendo carne cruda y haciendo ruidos extraños.

De repente, todo el mundo empieza a correr en todas las direcciones, y presas del miedo seguimos su ejemplo.

Hemos oído rumores de que en la Lavandería (punto 10) hay una fuente de información. Decidimos ir para alejarnos de los posibles zombies que quedasen en el centro del pueblo. Además, así ya no tendremos que volver a ese punto tan alejado el resto de la noche.

Por el camino no vemos a nadie, así que llegamos rápidamente. Nada. En el camino de vuelta, se nos acerca un vehículo, de modo que saltamos a los lados de la carretera para que no nos divise.

Una vez ha pasado de largo, nos subimos a una loma cercana que nos permita ver, amparados por la oscuridad. Están dejando “algo” en la lavandería.

El coche se marcha y volvemos a la lavandería, junto con más grupos de gente que empiezan a llegar ahora. Hay un par de zombies dentro, pero a simple vista no se aprecia nada.

Observamos que se empieza a aglutinar demasiada gente. No nos gusta, da la impresión de que podría atacar una horda en cualquier momento, así que nos vamos.

23:45 horas

En el camino de vuelta, dirigiéndonos hacia el este en el mapa, nos vamos encontrando con más gente que va a la lavandería. Como medida de seguridad, nos hacemos señales de luz para confirmar que ninguno de los grupos pertenece a un horda. De repente, oscuridad. ¡Las luces de las farolas cercanas se han apagado! El pánico y la adrenalina entran en acción. Escalamos a tientas por la loma cercana para que la posible horda no nos pille en medio.

Esperamos.

Las luces se encienden.

Esperamos.

Mensaje por el walkie: “No viene nadie”.

Bajamos y seguimos nuestro camino. Pero… ¿A dónde vamos? Tras pensarlo, decidimos seguir alejados del centro y visitar algún punto de interés. Nos decidimos por el punto más cercano: la Ermita (punto 12).

Domingo 29 de septiembre. 00:05 horas

De camino, vemos una casa en la que están intentando entrar unos cuantos grupos. Se sospecha que hay unos zombies dentro, aunque también puede haber alguna pista. Mandamos a dos de los nuestros a investigar. Sin embargo, hay tanta gente de otros grupos que apenas se puede pasar o interactuar. Después de unos cuantos intentos infructuosos, seguimos hacia la Ermita.

00:45 horas

Llegamos a la Ermita, no hay nada. Decidimos ir buscando pistas por los alrededores hasta que damos con una que tiene buena pinta: la pista de frontón.

01:15 horas

Parece un refugio en el que sobreviven unos cuantos ciudadanos.

Nos dividimos, unos se quedan fuera para avisar de si vienen zombies y otros van a hablar con ellos.

Dicen que quieren madera a cambio de información. Se la llevamos y nos explican que debemos ir al cementerio nuevo y que allí preguntemos por la ubicación de un laboratorio cercano.

Nos ponemos en camino. La manera más segura de llegar es por detrás del polideportivo (de donde parten todas las hordas), atravesando  el campo, sin usar carreteras.

Se hace duro, el barro provocado por la lluvia que cayó al poco de empezar se pega en las botas. Cada paso cuesta, y vamos acumulando cansancio.

02:30 horas

A la llegada al campamento, nos dan el stop dos soldados. Nos preguntan nuestras intenciones y comprueban que no hay infectados en el grupo. Contestamos y nos ponen a la espera con otros grupos que había ya allí.

Un soldado llama a los líderes de cada grupo para organizar las colas.

Esperamos.

Esperamos…

02:40 horas

De pronto, un grupo de zombies se acerca por el camino. Salen varios soldados a neutralizarlos. No lo consiguen y nos toca huir. Nos dividimos. Un compañero y yo nos metemos en un campo cercano. Unos zombies nos pisan los talones, decidimos poner distancia, así que corremos a buen ritmo unos minutos.

Continúa leyendo la próxima entrega para conocer el final de esta crónica, y la otra cara de la realidad en boca de la organización.

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